La Quinta

Wimbledon

Wimbledon

Quinta final consecutiva de Nadal en el templo del tenis.
Quinta final de la temporada entre Djokovic y Rafael.

Es cierto que este quinto partido entre los dos mejores jugadores del año fue frustrado en la capital francesa por quizás el mejor jugador de todos los tiempos, aún todavía en activo. Un poco a contracorriente de lo que se hubiera podido esperar a priori, es decir, que Federer hubiera alcanzado la final en Londres y Djokovic en París. No ha sido así y para Nadal entiendo que ha sido el mejor de los escenarios posibles.

Sobre tierra, Nadal ha sabido construir a lo largo de estos últimos años un territorio casi inexpugnable basado en una constancia y resistencia inauditas, sin necesitar explotar recursos en supuesta contradicción con la mentalidad terrícola, más sofisticados y rápidos. Pero Djokovic había encontrado su reflejo casi perfecto en esas cualidades y brillaba con mayor esplendor en las soluciones refinadas y definitivas. Así había conseguido ganarle en tierra a tres sets, sin necesidad alguna de competir en un tercer set. Nadal se sintió un tanto fuera de foco y a fe que necesitó buenas dosis de trabajo para sobreponerse y por lo menos estar en condiciones de pelear una tercera vez sobre tierra

Pero hete aquí que la diosa fortuna en forma de partido excepcional no permitió ese ansiado encuentro por parte del serbio y sin embargo la prematura desaparición del suizo en el pasto londinense nos ha concedido conocer la supremacía tenística actual en un quinto partido sobre una superficie diferente a la de las otras cuatro finales. No se puede pedir mayor probidad. Cuatro siempre serán más que una, pero esta una es una final de Gran Slam y para más virtud, en la catedral londinense.

Se antoja un partido vibrante entre dos números 1, uno que aún lo es y otro que lo será pocas horas después. Emocionante. Y con grandes chances para cualquiera de los dos, aunque en mi opinión Nadal parte con ciertos aspectos a su favor relativos a su mayor inteligencia en su adaptación a la exigente hierba y a que los encuentros de este año con el serbio quedan ‘ya’ muy lejos y en superficies bien diferentes. La motivación de Nole se puede postular como mayor, pero como ocurriera en la ‘ya’ lejana final californiana de 2007 su ansiedad y la asunción hodierna de que la hierba no es su mejor terreno pueden jugar en su contra.

En todo caso parece que todo se terciará en el plano mental. ¿Nadal seguirá intentando vencer al serbio con la terquedad de sus golpes o propondrá desde muy tempranamente un variado y sostenido ataque antes de que Nole pueda empezar a deslizarse sobre la cancha, devolviendo con veneno cada embate y proponer como mejor antídoto un ataque voraz desde el primer golpe? ¿Cuánto tiempo sucederán estas supuestas situaciones? ¿Quién tendrá mayor capacidad para mantenerlas y conseguir que el desánimo se instale en el contrario antes y durante mayor tiempo? Qué tensión. En unas horas, la resolución a este deportivo enigma. Uno más y ya van… Y Nadal siempre ahí está.

Un aparte:
Desde junio de 2010 hasta junio de 2011, 4 grandes y aún así se puede perder el Nº 1.
Desde junio de 2010 hasta junio de 2011, 1 grande y se puede ser Nº 1.
¡¿?!
También es cierto que, sólo un partido perdido en siete meses y sólo así se consigue ser Nº 1.
Es para ser bien explicado o para ser revisada esta situación, cuando menos.

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