COMO podría llegar a tu Voz

COMO podría llegar a tu Voz,
si mi corazón hace tiempo que no ama.
La mansión quedó vacía y oscura,
sus cortinajes rasgados,
el hombre solo, hilando cual araña su tristeza.
Tú te marchas, alma,
porque había dejado de amarte,
y quedé desposeído entre el óxido del latón,
desposeído en la copa y en la borrachera carente de ebriedad,
sin ti perdí el don de la luz que penetra las cosas,
el corazón del hombre latiendo al unísono con el espíritu de la vida.
Tú marchas, y mi casa quedó roída por los recuerdos,
el arpa con las cuerdas rotas acumulando polvo en el desván,
la piedra gastada, ahogado yo entre tanta mentira,
los afluentes desposeídos de oro
cayendo turbios desde lo más alto de las montañas.
Así me has dejado,
que mis hijos ya no me llaman por mi nombre,
ni es cabello en mi cabeza
la melena umbrosa de los árboles,
no son ya los pájaros que surcan el cielo
pequeñas hormigas que cruzan la eternidad de mis manos.
Si me incrustaran la paz a cañonazos,
si vinieras a mí, escalador cansado, minero abatido bajo el peso de su aire.
Busco y no hallo, y así nunca quieto en ningún sitio,
prisionero, cometa errante a merced de los vientos,
lanza que atraviesa las ondas, y va y viene,
sin encontrar madera en que clavarse,
roble en que ser anillo, savia en la armónica de su perfume.
Cómo podría ser, cómo podría verte y oírte,
o que tú oyeras a través de mi corazón,
o que el bien y el mal no fueran más que el humo que se disipa en tu Voz.
Aquí estoy encarcelado, lleno de miedo,
sin saber que me ata a este armazón de carne,
que me encadena a la roca mientras devoran mis entrañas.
Aquí te espero, para que me derrotes y me alces,
Renacimiento, música desprendida, arca antigua en los salones de tu corazón.

Rafael Antúnez Arce: “Nada que decir”
Poema V

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